¿¿¿¿Cuántas veces nos entregamos a pasiones juveniles para ser felices, cuántas veces somos felices solo al inicio de nuestras relaciones, sean amigos o algo más, cuántas veces nos peleamos con la vida para destacar en los primeros lugares en todo para llenar ése vacío de soledad que traemos colgado en el alma, cuántas veces arrastrados por un gran número de sinsabores y bajo una euforia de emociones revoloteando en nuestro ser nos precipitamos a iniciar relaciones nuevas constantemente, porque la realidad que nos lleva a sostener esas relaciones anteriores por más tiempo nos parecen aburridas o muy crueles y vestimos a nuestro corazón de gala con la mejor ropa cuando el a través del lino fino está sangrando y dejando huellas de dolor con todo aquel que se relaciona. Pero hasta cuándo viviremos así, hasta cuándo permitiremos que las emociones sean amo y señor de nuestras vidas, hasta cuándo le permitiremos a nuestros impulsos gobernar nuestra manera de proceder, hasta cuándo hasta cuándo?????Es comprensible que necesitemos amor, creo que es por lo que todo ser humano lucha, por la felicidad que le proporciona amar y ser amado. Pero se hace costumbre en nosotros emplear nuestras vidas hábitos malos, es decir, que priorizamos las cosas negativas de nuestra persona para creer o hacernos creer que de la única forma que podemos ser diferentes es con otra persona, estar con alguien no nos hace ser mejores personas, nosotros de por sí lo seremos sí hay una disponibilidad a realizar las cosas de manera competente, que es como el arte de hacer las cosas y hacerlas y bien, y esa competencia no es para gloriarnos a nosotros mismos porque ésta no proviene de nosotros sino de Dios que pone en nosotros la utilidad de servir a los demás. Pero antes de reconocer todas estas cosas debemos aprender y hacer énfasis en nuestra vida buscando el rostro del gran yo soy, cuando lo buscamos encontramos un gozo verdadero que nos hace entender quiénes somos en realidad, quiénes somos como hijo y como individuo.
Porque aunque a nosotros no nos parezca tan buena la idea nosotros primero somos hijo y luego individuo; es por eso que debemos en primer lugar reconciliarnos con el padre a través del hijo ya que el pagó el precio para que puedas entrar al trono de la gracia, directamente. Y así ser sanado de toda basura que nuestra alma le han inyectado y poder lavar con su sangre preciosa nuestro corazón, haciéndonos nueva criatura para que podamos pensar en todo lo verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre, si hay virtud alguna si algo digno de alabanza en eso debemos pensar (filipenses 4:8).
Y de la única forma que las presiones sociales, nuestro estado civil y las angustias venideras no nos sofocarán es si nos sometemos a Dios y así el enemigo tendrá que huir de nosotros empacando en su mochilita: la tristeza, el vacío interno, la depresión, el complejo de inferioridad, la falta de identidad propia y en Cristo Jesús, el dolor, la pereza, y las amarguras del pasado y toda mentira que una vez quiso traer a nuestra memoria para nuestra destrucción. Así que Satanás y sus secuaces sabrán que fuimos, que somos nacidos del padre, comparado por su hijo a precio de sangre con el fin de justificarnos del pecado y la malicia que el quiso poner en nuestras vidas.
Pero ya no más. Nosotros valga la redundancia fuimos y somos lavados, sanados, perdonados, de toda injusticia para poder gozar la salvación que como hijo de Dios nos pertenece y el éxito como individuo en esta tierra donde somos peregrinos, pero es aquí que el Padre Celestial, nos entrena a ser mas que vencedores y para enseñarnos que nuestra morada ya está preparada en los cielos.
¿Sabes donde está tu morada?
Mi Padre tiene muchas, ¿quieres un lugar seguro donde pasar la eternidad?
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