Tan autentico, tan real, tan único, capaz de atropellar las enormes fuerzas negativas que cada día nos asedian, capaz de penetrar en lo más profundo de los corazones como una espada de dos filos cortando toda inmundicia que en nuestra vida tiende a reverdecer.Capaz de perdonar al que se considera más vil, al más sucio internamente, al psicópata al demente, al desahuciado, al enfermo, al ignorante, al indiferente a todo aquel que se cree autosuficiente, a ese que cree o que le hace creer al mundo que lo es todo o que lo tiene todo y por dentro se siente ruin y mezquino sin importar la naturaleza, el origen y el fin del pecado, Dios ama al pecador pero desecha las obras hechas por este.
Donde Dios mora no puede haber pecado porque el es santo, puro, limpio, perfecto, aunque lo sucio no lo limita al contrario, pues todo aquel que tiene un encuentro personal con el Dios vivo y eterno no vuelve a ser el mismo, es transformado por el Espíritu Santo de Dios. Y no es la experiencia con el, la que trastorna y cambia sino el encuentro ya que este quema todo el pecado que reside en nuestras vidas y nos renueva y nos hace portadores de su Gloria.
Antes de conocerle la función del espíritu de Dios era perseguirnos iba a todo lugar donde nosotros íbamos detrás de nosotros en busca de alcanzarnos cuando te topas cara a cara con la verdad su función es diferente, pues se cambian los paradigmas y en ves de ser perseguido eres guiado por el y eres tu ahora el que lo busca el que lo persigues para que te guíe.
Pues el es el motor para vivir en santidad en una nueva dimensión día tras día, de Gloria en Gloria toda la vida, es por eso que no debemos hacer cosas que contristen a ese nuestro mejor amigo el Espíritu Santo, nuestro consolador. Porque este es capaz de borrar la mancha más permanente aun si fuese indeleble la extermina de Raiz, pero somos nosotros los responsables de abrirle el espacio en nuestro corazón para que el haga el trabajo si persistimos en hacer lo malo, no podremos ser cambiados porque estamos permitiendo que el que crezca en nosotros sea el deseo de yo y no Cristo el redentor, el que quebranta y deshace todas las obras de las tinieblas haciéndonos nueva criaturas, puliendo nuestro ser moldeándonos a su imagen hasta la perfección fin que conseguirá cuando vuelva nuevamente a la tierra en busca de su santa Iglesia, que no es un edificio suntuario sino que eres tu y soy yo. Dale chance a que el entre para que estés lleno de su poder.
Y lo más increíble, sorprendente y maravilloso es que no eres tu quien lo eliges, el te ha elegido a ti desde antes de la fundación del mundo y cuando
Creíste que le aceptaste en tu vida era porque el había predestinado para salvación, el sabia el día y la hora, y esta no la consigues por obras humanas sino por gracias que es un don que se recibe por fe.
En ocasiones muchos se agregan al evangelio pero estos no persisten en el viaje eterno de la salvación, en cambio a los que el Padre se le ha revelado han ido con un corazón sincero a los pies de Jesús y han pasado a ser nación santa, linaje escogido. Coherederos de la gracia del Dios vivo.
Recuerda que nadie puede ser salvo sin antes ser transformado por el Padre el Hijo y el Espíritu Santo.
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